HISTORIA COMPRIMIDA DE EEUU DESDE LOS OJOS DE UN BORICUA – PARTE 6

No se vayan, no, que seguimos ahora con la sexta clase del curso corto y comprimido de historia de los EEUU. Tomen sus asientos por favor.

Pues bien, en la clase pasada mencionamos el último estado que entró a la unión durante la terrible guerra civil, el estado de Nevada. Primero que nada debemos entender que casi la totalidad de ese estado es desierto. Por miles de miles de años y siglos allí solo vivían serpientes, buitres, cactus, coyotes y correcaminos. Sí, esos mismos, los de la divertida y cómica tirilla de “Wiley E Coyote vs the Roadrunner” … beep beep! … esos mismos y algunas tribus de Paiute, Shoshone y Washoe que pasaban o se asentaban por allí, nunca fueron muchos, pues … ¡es el fokin desierto!

Terreno alto sobre el nivel del mar también, y montañoso. No hay campos verdes por ningún lado y caen tres aguaceritos al año. Aguaceritos de esos como los que te dañan el día de playa en Isla Verde un sábado por la tarde, como tres de esos al año es todo lo que llueve allí. Okay, cinco. Y ríos, sí, muchos ríos de la nieve derretida en los montes bajando por allí y algunos lagos. C’est tout!

Fast forward a fines del siglo 18, más o menos al tiempo que andaba George Washington peleando contra los “redcoats”, las tropas de King George III por la independencia de las 13 colonias, se aparece por el futuro estado de Nevada el primer europeo en caminar por allí, Frai Francisco Hermenegildo Tomás Garcés, franciscano, a montar una misión y convertir al evangelio a los cuatro indios que andaban por allí, supongo, no sé.

Unos 50 años más tarde Jedediah Smith, niuyorquino, aventurero explorador de las Rocallosas, es el primer WASP en dar cara por allí, entrando por donde ubica el actual paraíso de casinos y fantasía de Las Vegas, en 1827. Adivinen quienes vienen detrás de él … ¡los mormones! Sí, el Nevada Territory era antes parte del Utah Territory, refugio final de los Santos de los Últimos Días, the Church of Jesus Christ of Latter Day Saints, the Mormons. De ellos vamos a hablar en la próxima clase.

Nada, la cosa es que llegamos a la horrible guerra civil, sangrando como el demonio y es el año 1864, año de elecciones y el presidente Lincoln va a su re-elección. Hay una guerra civil por concluir. Cada votito en el colegio electoral cuenta, y aunque no estaban ni cerca de cumplir con los requisitos 60,000 WASP en población y la organización socio-política y bla, bla, bla, como tuvieron que cumplir los anteriores estados para entrar a la unión, echaron todo eso a un lado y admitieron al nuevo estado de Nevada, el número 36, el 31 de octubre de 1864, justo a tiempo para asegurar la re-elección de Lincoln a la presidencia una semana más tarde el día 8 de noviembre. Tan rush fue el asunto que en vez de enviar a Washington para aprobación el texto de la constitución del nuevo estado por vía del “Pony Express”, ustedes saben, el sistema de jinetes a galope sobre sus caballos cargando con las alforjas del correo que había entonces, el FEDEX de ese tiempo, no señor, enviaron el texto completo por el recién instalado telégrafo a un costo de $4,303.27, lo más caro que se había pagado por singular envío telegráfico hasta la fecha.

Washington contestó de inmediato diciendo “the pain is over, the child is born, Nevada this day was admitted to the Union.” Imagínate, el gran sueño orgásmico de Ñoña Miriam. Acababan de descubrir grandes yacimientos de plata por allí también, cosa que sin duda sirvió para endulzar la píldora del costo al tesoro federal del nuevo estado.
Bien, pues termina la guerra civil, asesinan al pobre Lincoln, y a la carga de nuevo, the UNITED States of America, all thirty-six of them.

Próximo objetivo en la agenda expansionista hacia el oeste, el área de las grandes y fértiles llanuras del continente norteamericano, the Great Plains. Tan solo dos años luego de terminar la guerra civil, el nuevo estado de Nebraska es admitido a la unión en 1867, el estado número 37. Se siguió el mismo algoritmo de siempre, los 60,000 WASP en población, organización socio-política, y ya. No, no consultaron a los Ponca, Pawnee, Otoe ni otras tribus nativas que vivían allí por milenios, no hubo plebiscitos nativos ni nada por el estilo. Pa’ fuera que van, ¡zape! Desplazados pa’l carajo pa’allá que hay que hacer espacio para el desarrollo de los WASP.

 

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Ulysses Grant Y Abraham Lincoln

Okay, pues ya son 37 los estados y vamos ahora a mirar un detalle curioso para nosotros los boricuas antes de la entrada del próximo estado, el 38. Estamos en el año 1869, acaba de subir a la presidencia el héroe victorioso de la guerra civil, Ulysses S Grant.
Nota al calce con respecto a Grant: Como sabemos, a Lincoln lo asesinaron en un teatro, el Ford’s Theater en Washington DC. Allí está el teatro igualito, lo pueden ir a visitar. Un rebelde del sur con el diablo por dentro y borracho con deseo de venganza, John Wilkes Booth, quien era actor y conocía bien el teatro, llegó al palco donde estaba Lincoln y con una pistola, en medio de la obra le pegó un tiro a quemaropa en la parte de atrás de la cabeza. Okay, pero la conspiración del asesino y sus secuaces sureños era matar a Lincoln y a Grant, a los dos, pues ambos estaban programados a estar en el teatro en el mismo palco esa noche, uno sentado al lado del otro.

Pero Grant no estaba allí. ¿Que pasó, donde estaba Grant? Pues nada, que donde manda Capitana no manda marinero, y Mrs. Julia Grant, con todas sus 61 ¾ pulgadas de estatura, se plantó sobre sus botas cruzada de brazos y declaró sin dejar lugar a dudas ni posibles negociaciones que ella NO iba a pasar la noche sentada en ningún palco al lado de Mrs. Mary Lincoln y punto. Al parecer Mrs. Lincoln era insoportable. Así pues, el gran general comandante de ejércitos, sanguinario guerrero victorioso de grandes y crueles batallas, héroe de la Unión, con todas sus 4 estrellas sobre sus hombros, no tuvo otro remedio que informar que Mrs. Grant estaba indispuesta y que los disculparan pero ellos no iban a ir al teatro esa noche. Se salvó así del tiro rebelde el hombre y pasó a ser uno de los grandes presidentes de los EEUU, glorificado para la posteridad en los billetes de $50.

Bien, pues resulta que al nuevo presidente Grant se le metió en la cabeza que un maravilloso nuevo estado de la unión sería … ¡la República Dominicana! ¡O pero bueeeno! ¡Ay virgen de la Altagracia! Pues sí señor, se puso a contemplar la bahía de Samaná para su creciente marina de guerra, los bellos y abundantes terrenos fértiles de la isla, las montañas, las hermosas playas con palmeras de coco y decidió que ese debía ser el próximo estado, el número 38.

Pensó además que eso sería la gran cosa para los negros recién liberados de la esclavitud, poder irse a la bella isla con gente decente y amigable y escapar así del racismo intolerable del sur. Cabildeó, torció brazos, empujó, que no hizo Grant para impulsar la medida. En la república se hizo un plebiscito y la estadidad ganó abrumadoramente, con más del 99%. El presidente de la república, Buenaventura Báez, hizo trampa en el plebiscito, pero aún sin las trampas hubieran ganado por un montón. Firmaron tratados y todo. Al final chocaron contra un muro de piedra en el senado federal. En el Senate Foreign Relations Committee, comité de relaciones exteriores presidido por el mismo senador Charles Sumner a quien por poco matan a bastonazo limpio en vísperas de la guerra civil como vimos en la clase pasada, a quien el propio Grant fue a visitar a su casa y pensó haberlo convencido, le pararon el caballito al proyecto. El argumento expuesto allí tuvo que ver con la reacción negativa intransigente a ni siquiera considerar la admisión a su unión de estados un país lleno de gente extraña, mulatos, que no hablan inglés, vagos y borrachones, católicos y que no son asimilables. Punto y se acabó. Allí murió el asunto. Toma nota Pierloser. Y dícelo a los dominicanos esos que tienes por ahí dizque apoyando el SÍ al estado 51 .. ¿o es el 52? en tu plebicity de estadity.


Bueno, pues entonces el dichoso número 38 en la lista de estados le tocó a Colorado. La parte que incluye el hoy estado de Colorado cuenta con yacimientos donde hay evidencia de culturas humanas datando de 11,200 años antes de Cristo cuando no había nada sobre la superficie del planeta Tierra que pareciera un pueblo ni muchísimo menos una ciudad. Poblaciones de Ute, Pueblo, Arapaho, Comanche y otros llevaban allí par de miles de años y más también cuando se estaban construyendo la Niña, la Pinta y la Santa María. Esa parte vio la conquista europea desde que llegó comenzando el siglo 16. Se la debatieron españoles y franceses principalmente en un tirijala con las fronteras sobre primitivos mapas.

Entonces empiezan a llegar los WASP tras el botín del Louisiana Purchase y la guerra contra México, y mucho botín que había, y hay todavía hoy, por toda esa hermosa parte del continente. Son territorios ricos y hermosos. Yo he visto amaneceres en Denver con cielos despejados y aire claro pintando las Rocallosas justo al oeste de la ciudad de colores rosa, rojo y anaranjados que te sacan el aliento.

Ya entrando la segunda mitad del siglo 19 se venía alambrando telégrafo y poniendo vías de ferrocarril por todo eso buscando conectar la costa del Atlántico y el este del Mississippi con las costas del Pacífico. Las montañas, the Rocky Mountains, son una barrera formidable para el que va en caballo y carretas, y para el que viene poniendo vías para las primitivas locomotoras de vapor también. Mucha piedra, nieve y hielo allá arriba, y falto de aire por además. Al menos la altura hace que el agua hierva más rápido, para el que prepara la taza del café en el campamento por la mañana.


Ocurrió en ese tiempo, antes de la estadidad, un episodio repugnante que mancha y da al traste con la imagen idílica de bellos paisajes y valientes exploradores, y fue lo que se conoce en la historia como Sand Creek Massacre. Resulta que un fulano reverendo metodista, también coronel de los Colorado Volunteers adjuntos a la United States Army llamado John Shivington decidió buscar gloria matando indios, tú sabes, para sacarlos del medio del camino de los WASP, y muy cobardemente arremetió contra una aldea de indios Cheyenne y Arapaho a lo largo de un riachuelo llamado Sand Creek al sur del Colorado Territory. Cobarde porque sabían que los bravos no estaban en la aldea y se metieron allí y masacraron un montón de mujeres, ancianos y niños.

Entonces se llenaron la boca hablando de los guerreros indios que mataron en feroz batalla. No conformes con la matanza, se dedicaron a mutilar los cuerpos de sus víctimas y luego se fueron a Denver y montaron allí toda una feria celebrando su “victoria” con todo y guindalejos colgando los penes de los niñitos, con los tejidos vaginales de las indias estirados sobre sus sombreros. A las mujeres tetonas les cortaban los senos y le sacaban los tejidos interiores y se los colgaban de sus cinturones como bolsas de pólvora. Sí, la US Army hace esas cosas, aún hoy en lugares como Iraq y Afganistán, wake up and smell the rotten coffee.

Nada, que entonces el día primero de agosto de 1876 Colorado entra a la unión como el estado número 38. Van a seguir dos estados más en este grupo de los cinco de esta clase, las Dakotas, ubicadas al norte del nuevo estado de Nebraska, corriendo por el borde occidental de los estados de Iowa y Minnesota hasta la frontera con Canadá. Territorio rico en fértiles llanuras, minerales, caza y pesca. Un salpicado de nativos vivían y perduran allí, los pobres Lakota que al día de hoy luchan contra los robocops de Obama y Trump, en sus caballos y sus tipís, y sus cabeceras emplumadas por proteger lo que les queda de agua limpia y ancestrales sepulcros del asalto de las corporaciones petroleras. Hoy día, las Dakotas, ese enorme territorio de llanuras y montañas tiene más o menos la población que hay en el Area Metropolitana de San Juan de Puerto Rico. Okay, con Toa Alta y Toa baja también. Ambas North Dakota y South Dakota son admitidas a la unión como los estados 39 y 40, respectivamente, el mismo día 2 de noviembre de 1889.


Pues bien, ya son 40 las estrellitas en la bandera pecosa, faltan 10 que veremos en las próximas dos clases. Espero que estén disfrutando el curso, de verdad me honran con su atención. Muchas gracias a todos.

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