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GUAYNABO City CHRONICLES: Nuestro Urbanismo

Guaynabo se encuentra al norte de la isla de Puerto Rico. Y Puerto Rico está en el Caribe. En la ruta de los polvos del Sahara y los huracanes. Nada, se los digo para que sepan que no es un lugar exclusivo y que las urbanizaciones con control de acceso y los apartamentos a sobreprecio no cambian esa realidad. 

El pueblo tiene una superficie de aproximadamente 70 kilómetros cuadrados (27 millas², como decimos en puertorriqueño). El primer poblado europeo de la isla, y uno de los primeros de América, fue establecido allí. Quizás el lugar más conocido de Guaynabo sea ese, las ruinas de Caparra. En 1508 el conquistador Juan Ponce de León, estableció allí una casa fuerte. Estaba a una legua de la costa y para llegar a ella había que atravesar pantanos. 

En la Escuela Ramón Marín me enseñaron que los primeros europeos decidieron construir la ciudad capital en la isleta de San Juan huyendo de los mosquitos de Villa Caparra. Había otras razones pero quiero hacer el cuento corto y hablar de las cosas importantes: los nativos le prendieron candela al asentamiento muy temprano en la historia mientras Ponce de León andaba buscando la fuente de la juventud en Bimini. Bueno, lo de la fuente de la juventud no es verdad. Más bien Bimini era un premio de consolación del Rey Fernando que se había decantado por Diego Colón. Ponce de León fue a ver lo que le habían concedido.    

Fue Gonzalo Fernández de Oviedo quien se dedicó a construir esa leyenda de la fuente de la juventud y la hemos repetido por siglos porque, hey, está claro que es mejor dejar correr una buena historia que entorpecerla con datos verídicos. 

Allí, en la Elemental Ramón Marín, distraído, mirando por la ventana mientras los maestros hablaban de gramática, matemática, and English Language me imaginaba a Ponce de León recibiendo flechazos de los indios en Florida. En la hora del recreo me iba al parque de pelota y en mi imaginación recreaba en el diamante alguna batalla contra los invasores mientras los chamacos de intermedia fumaban por primera vez. Yo fumé mucho más tarde y lo dejé hasta el día de hoy.

Por alguna perversión el municipio celebró por algunos años el Carnaval Mabó, celebrando el pasado indígena que Ponce de León se encargó como pudo de borrar de la faz de la tierra. No lo consiguió. En 1787 todavía vivían 3,000 indios en el barrio Indieras, en Maricao y Las Marías.  Esa insistencia en lo indígena es sospechosa. El nombre del pueblo, Guaynabo, parece significar “aquí hay un lugar con agua dulce”. No tenemos un traductor de arahuaco vivo desde el siglo XVIII y la lengua desapareció. Así que le hacemos caso a los cronistas y a los historiadores. Hubo indios. Y quizás si la carretera #2 no la hubiesen construido justamente por encima del primer asentamiento europeo en a isla, tendríamos en Guaynabo un buen museo que incluiría flechas, macanas, azulejos de la casa del primer gobernador. Seguramente hasta el cáliz de la ermita se lo llevaron los formidables tecnócratas que construyeron la carretera.

Diez barrios tiene mi pueblo: Camarones, Frailes, Guaraguao, Guaynabo Pueblo, Hato Towns of Guaynabo, Puerto RicoNuevo, Mamey, Pueblo Viejo, Río, Santa Rosa y Sonadora. Su patrono es San Pedro Mártir de Verona. Colinda al norte con el pueblo de Cataño y Puerto Nuevo. Cerca se encuentra el humedal más grande del área metropolitana, la Ciénaga Las Cucharillas. Ha sido deforestado y reforestado en varias ocasiones. Y se contamina con el desarrollo industrial del área todos los días. Después del huracán María se sembraron palo de pollo, cobana negra y emajaguilla a ver qué pasa.  Pero seguramente volverá a deforestarse con la creación de alguna urbanización, un almacén de suministros perdidos o por el efecto de la contaminación. 

Hacia el centro del municipio es bastante llano aunque hay varios mogotes. Hacia el sur Guaynabo es montañoso. El  Cerro Marquesa, con 1,673 pies de altura sobre el nivel del mar, es el lugar más alto del pueblo.

Cuando tenía el cabello negro y sueños por alcanzar conocí varios de los recursos hidrográficos del pueblo. La frontera con Bayamón es un río por el que entraron indios que venían de las islas vecinas y le dieron una paliza a par de colonizadores. El río Guaynabo es tributario del Bayamón. Alguna vez subimos por el barrio buscando el origen. De vez en cuando caminamos a la vera de las quebradas: Sonadora, Damiana, El Marqués, Limones, Camarones, Margarita.

Me ha sorprendido que algunos residentes más jóvenes -guaynabitos los llama el pueblo- no sepan que el pueblo tiene costa. Por esa zona, que forma parte de la Bahía de San Juan, había más de 100 cuerdas cubiertas de mangle. Nosotros íbamos a pescar buruquenas allí. Alguna vez logramos pescar un pez globo. Y lo matamos para ver como se inflaba defendiéndose de nuestro salvajismo. O más bien, defendiéndose de nuestro urbanismo.